lunes, 30 de junio de 2008

















Videosguarrosgratis.blogspot.com: He sido un gran admirador de tu obra desde que ví por primera vez "Happiness" hace ya muchos años. Siempre me ha asombrado la mirada tierna y cómplice con la que tratabas a personajes de extrema torpeza, con cuya forma de actuar me sentía muy identificado. No obran guiados por un sentido de lo moral, ni por ambición ni siquiera por pasión: sus actos respondían a una estrategia de supervivencia basada en huir hacia adelante sin un plan, intentando únicamente no herir ni ser heridos, a trompicones y egoístamente, machacados por un extenuante desconcierto y jugando al escondite consigo mismos.

Todd Solondz: Mi objetivo ha sido el de ilustrar la heroica ternura con la que perdedores invisibles de la sociedad del bienestar sacan adelante sus vidas entre la confusión, el hastío y la curiosidad por un mundo que les es siempre ajeno, infelices con sus falaces promesas de felicidad. Mis protagonistas rechazan el modelo de vida feliz que se les regala y se consumen en la persecución de su propio sueño.

VGG: Los protagonistas de tus películas suelen ser gente que tiene casi todo a favor para vivir cómoda y tranquilamente, pero es ese "casi" el que termina engulléndolos y convirtiéndose en el centro de sus vidas. Un deseo sexual inconfesable, una vocación escondida, la voluntad de organizar su biografía de una determinada manera, terminan por destruir su aparente confort y abocarles a un abismo que tiene al menos el valor de la fidelidad a su identidad. Son gente cuya "esencia" les encamina larga y parsimoniosamente al abismo, y es esa autodestrucción lo único de verdadero que termina por haber en sus vidas. El estado de confort y estabilidad en el que comienzan tus películas es siempre traumático, y sólo al desencadenar la deriva trágica los personajes empiezan a ser ellos mismos. Su incomodidad en un mundo burgués es tan angustiosa y feroz que cualquier pequeña chispa puede ser el catalizador de una reacción en cadena hacia un nuevo orden, igualmente insatisfactorio.

T.S.: No me gusta explicar a mis personajes en términos de "burguesía" u orden social alguno, porque los considero indivíduos cuya definición se debe leer desde lo individual y no desde lo social.

VGG: Sin embargo, hay algo tremendamente tramposo en tus guiones. En las historias que cuentas, el héroe desintegra su vida preexistente y se decide a atender sus cantos de sirena particulares (el silencioso padre pederasta que consuma la violación de un niño, la alumna que se amanceba con un profesor prohibido, la niña que decide ser madre contra viento y marea, la nerd que se envalentona para seducir al guaperas de la escuela) y esa voluntad de reencontrarse con sus deseos y esencias termina por ser siempre frustrante, cuando no directamente mortificante: el sueño perseguido se transforma en pesadilla vivida cuando se hace real, y al final los personajes se acomodan en una nueva situación vital mucho más dolorosa que la de partida, una vez comprobado que sus deseos incumplidos eran fuente de tragedia, y no de felicidad. La vida sin sueños posibles con la que terminan tus films es abismalmente invivible. ¿Acaso crees que el deseo es fuente de muerte y drama? Hay algo de catolicismo mal entendido en ese discurso.

T.S.: Frente al hipócrita conformismo que da a mis héroes una estabilidad inicial basada en valores consensuados que les resultan ajenos pero muy operativos (la fortaleza de los vínculos familiares con sus particulares tasas, la comodidad sedante de un trabajo aburrido pero alimenticio, la estabilidad de una vida conyugal en la que la insatisfacción sexual se compensa con respeto y orden), el aliento revolucionario con el que pretenden reorganizar sus vidas les lleva a un callejón sin salida. Pero lo que pretendo decir, quizás sin darme cuenta, es que muchos de los estatutos sociales que consideramos abyectos en la medida en que son castradores, al final garantizan unos mínimos de paz invisible que aunque estén cimentados en la mentira, proporcionan un nivel de tranquilidad emocional que para ellos quizás pasaba inadvertido. Muchas de las formas de vida presuntamente alternativos que los protagonistas se encuentran en su singular Odisea resultan ser exactamente igual que aquel del que pretendían huir, pero con formas y maneras diferentes. Yo no digo que soñar sea malo, ni destruir una vida angustiante peligroso; hay una heroicidad envidiable y necesaria en esa acción catártica de mandar todo a la mierda, pero considero que el mayor error que cometen es confiar en encontrar soluciones a través de los demás. Mis protagonistas, una vez vivido su éxtasis, vuelven al punto de partida pero están mucho más solos. Ya no pueden contar ni con los pactos sociales de los que huyeron, ni con los freaks que se encontraron en sus travesías. En la medida en que son freaks, deben encontrar la felicidad en su interior, y en soledad. Tal vez el discurso final de mi obra sea: el freak siempre debe estar solo, o dejar de ser freak.

VGG: No sé. Yo soy un freak, aunque me engaño no comportándome como tal. Intento compatibilizar una vida relacional basada en vínculos afectivos notables, con una individualidad muy particular plagada de secretos, dudas, valores intransferibles y deseos potencialmente destructivos. ¿Eso me condena a la soledad? "Soledad" es una palabra que me produce mucho miedo, la he sentido con mucha intensidad en mí, y cuando ha vuelto a mi vida me ha mostrado su lado más seco, vacío y mortificante. Hasta el punto de haber intentado de diferentes maneras dejar de ser un freak.

T.S.: Uno no puede decidir "dejar de ser un freak", porque es algo que afecta esencialmente a lo que somos, y ahí no hay nada que debatir. Si te sientes un freak, si hay necesidades en tí que no encuentran acomodo en tu realidad, puedes encontrar mecanismos para ejercitarlas en la intimidad de tu individualismo, sabiendo extraer lo de bueno que te puede dar la gente que te rodea y que, aunque no sea tan "freak", puede darte mucho afecto y hacerte sentir arropado. Creo que nadie tiene problemas con los freaks siempre que éstos no den excesivos problemas, y vivan sus idiosincrasias con discreción y prudencia. Además, en tu caso, mucha gente te anima a potenciar tu lado freak.

VGG: Tengo la sensación de que me animan a potenciarlo en la medida en que ignoran hasta qué nivel llega mi freakismo. Pero debo decir que...bueno, Todd, creo que ya no voy a hacerte caso. Admiro lo que haces, pero aceptar lo que me estás diciendo (que las individualidades extremas han de ser vividas en soledad) no va conmigo. Confío en que sí sea posible "mandarlo todo a la mierda" y salir bien parado. Encontar espacios en los que YO no sea el freak, sino que los freaks sean los demás. Hay gente como yo, otro mundo es posible...

T.S.: ¿Y qué va a ser de tí cuando dejes de sentirte un freak? ¿Imaginas y deseas un hábitat plagado de gente con tus mismas inquietudes? Es muy tentador construir tu identidad en la diferencia, llegar a un punto en que lo único que te caracteriza es el hecho de esforzarte en no ser como los demás, lo cual es paradójicamente una muestra de falta de personalidad.

VGG: Me gusta mucho el hecho de que tu romanticismo es una puesta al día del paradigma del héroe solitario del siglo XX, el de Kerouac o Salinger, pero trasladado a un mundo urbano donde el héroe no es un joven roquero y hermoso cuya ansia de libertad tiene mucho de estético, sino gente fea y madura que sobrevive asfixiada en su rutina.

T.S.: ¿Acaso te ves como uno de mis protagonistas? ¿Hasta tal punto llega tu neurosis victimista?

VGG: No lo sé, pero confiemos en que no.

T.S.: Confiemos en que no. Que tengas mucha suerte en la vida.

VGG: Gracias tío. Mucha suerte, y nunca dejes de sorprendernos y hacernos pensar.

viernes, 27 de junio de 2008

tres colores Rojo
















Hastiado de la inconsistencia y sinsustancia del pop de tendencia y el arte contemporáneo, me estoy convirtiendo en feliz consumidor de eventos deportivos, cuya plástica y épica me resultan más bellas y sorprendentes. Un buen partido, de lo que sea, y a poco que tengas interés en que uno de los contendientes gane, puede ser una experiencia enervante, intensa, dramática, frustrante, emocionante y, si todo va bien, eufórica.
Lo de ayer fue otro día glorioso para el deporte, como aquella copa Davis donde apareció Nadal, o la final del mundial de baloncesto, o los escalofriantes despegues de Alonso hace un par de temporadas. Solo que mejor: desde hace unos meses comprendo por qué el fútbol es el deporte rey, pues es sin duda el más emocionante y hermoso, al menos comoe espectador. De lo poco que sé de fútbol, debo decir que el español es el que más me gusta, porque es ordenado, contundente e imaginativo. Los italianos me parecen demasiado zorros y aburridos, los ingleses muy desorganizados e impulsivos, y los alemanes y su fútbol maquinal me horrorizan. El mejor partido que he visto fue un Chelsea-Barcelona hará dos años, pero el que más me ha divertido es el de ayer. Realmente España juega con una brillantez deslumbrante, con seriedad y descaro, con muchísima clase y autoridad, haciendo sólo fútbol bien jugado. Con Puyol en la defensa, hasta el más espabilado ariete europeo desparece de escena; Senna en el medio orquesta, roba y manda; y hacia adelante tenemos un talento que nada tiene que envidiar a los mejores jugadores de Europa. Los pases verticales de Iniesta por lugares imposibles ponen los pelos de punta, al igual que los hábiles y chispeantes desmarques de Silva, el tiralíneas de Cesc, las galopadas y regates de Torres y la efectividad modesta y trabajada de Villa y Güiza. La roja tiene la vehemencia y épica del Madrid, y la efervescencia jugona del Barsa. Somos los mejores, y me permito decir ésto porque, siendo un recién llegado al fútbol, no cargo ese pesimismo militante de los tifosi que me rodean. ¿Cómo no vamos a ganar con un equipazo así? En el deporte el talento manda, no así en la vida.

En un momento de sanísimo horterismo, quiero comprar una peluca rojigualda para ponérmela el Domingo. Chic@s, no sé cómo lo véis pero ese partido hay que jugarlo de puta madre, para volver a pasarlo tan bien como ayer. El resultado...hombre no es que dé igual, pero verdaderamente lo importante es estar allí y disfrutarlo. Qué nervios y qué ganas.

jueves, 26 de junio de 2008

casos particulares #3: klaus nomi







































Los compradores de segunda mano estamos acostumbrados a que haya discos raros que inexplicablemente te encuetras en todas las cubetas. En mis batidas solía encontrar discos de Klaus Nomi y nunca se me ocurrió comprar ninguno, cosa que no me explico conociendo mi fascinación por las rarezas tecnopop (aunque hay otros mucho más temerarios a la hora de comprar cosas raras) pero gracias a las maldades de la piratería ya tengo en mi pen una maravillosa colección de sus bizarradas: están a la altura de lo que esperaba tras años encontrando su curiosa imagen en los lugares más insospechados.
A ver: Klaus es el típico rarito newromantic, con sus pintazas de mariconazo orientaloide, su fascinación por el glamour decadente, las poses robóticas y un maquillaje que ríete tú de la Bowie más pendona. Todo ello aderezado con falsetto operístico, acentazo alemán medio rapeado, épica cutriñenta, y unos videos (por ejemplo este o este otro) que segúramente él considerará Gran Arte. Un auténtico alucine.
Cada cual que juzgue en función de su criterio personal, pero quiero dejar claro que no menciono a este tipo de personajes para reírme de ellos, ni espero que nadie lo haga. Admiro profundamente al excéntrico como ya he dicho mil veces, del mismo modo que detesto lo "kitsch", porque ya me aburre reirme de y prefiero reirme con.

vida invivible en hogares confortables


















Ken Loach: Bueno chicos, si algo tenemos en común los aquí presentes es que somos gente de nuestro tiempo, concienciada y revolucionaria. Nuestro arte no mira hacia otro lado, ni es escapista como el burgués, miramos la realidad a los ojos y mostramos lo que vemos.
Fernando León de Aranoa:
Ahí has hablado, Ken. Al menos, y con la modestia que me caracteriza, me veo como un poeta de los desfavorecidos. Muestro el lado chungo de esta sociedad podrida, con toda la crudeza, para que la gente despierte y sea consciente de lo que está pasando realmente.
Ken Loach
: "Cine de denuncia", dicen. Yo prefiero decir "cine de barricada", muy kañero, ¡hay que dar voz a los que tienen la boca tapada!
Reiner Weiner Fassbinder
: Todo eso me puede parecer bien, pero en mi caso hay una búsqueda estética y psicológica que no reconozco en vuestras pelis, que me parecen formalmente muy conservadoras y que paradójicamente utilizan los códigos y mecanismos del cine más convencional.
K.L.:
Es que para llegar a la gente hay que utilizar un lenguaje que reconozcan y comprendan, de otro modo sería un discurso elitista y excluyente. En mi caso, el cine es ante todo un vehículo en el que dar a conocer una idea, un discurso.
R.W.F.:
Opino que es muy ingenuo desligar estética y moral, discurso y significante. Usar un lenguaje vulgar, obvio, consensuado, no puede ser revolucionario, porque la sensibilidad estética nunca puede desvincularse del hábitat sociocultural que la ha alumbrado. Hace ya cien años que eso está clarísimo, las vanguardias se dieron cuenta de que una sociedad nueva alumbrará sin duda un arte nuevo, que utilizará un lenguaje nuevo. El cambio social pasa, creo yo, por un cambio de sensibilidad. Lo vuestro es más de lo mismo. Con todo mi respeto, oye.
K.L.:
¿Y la estética de barriobajo kitsch que usas tú te parece revolucionaria? El aspecto de muchas de tus películas es el de culebrón cutre, de dramón de los años 40.
R.W.F.:
Es que yo no soy un revolucionario, lo mío va de otro palo, en mi cine los personajes construyen sus vidas, condicionados por el entorno, pero intento mostrar que al final cada uno es el mayor culpable de lo que le pasa. Y formalmente, la referencia a la narrativa clásica parte de mecanismos casi surrealistas, como pueda ser el hacer un dramón a lo Douglas Sirk protagonizado por un marica medio mongui, o versionar un libro de Jean Genet con estética de anuncio de perfumes. La Alemania que retrato funciona ante todo como alegoría, no pretendo ser Wim Wenders (con esa ansiedad por captar lo real, desde el ensimismamiento), más bien trabajo con una idea romántica de Alemania construída con arquetipos literarios como los cabarets, los guetos de entreguerras, la ciudad industrial imaginaria, los diálogos brechtianos…
F.L.A.:
Yo personalmente busco emocionar con mis películas, la emoción es lo principal, intento mostrar que por encima de los políticos están las personas, y éstas sufren por lo que la sociedad espera de ellos.
R.W.F.:
Pues a mí lo que hacéis no me parece muy inteligente ni muy penetrante, que digamos. En el caso de Ken, los personajes funcionan como "héroes" o "villanos" en función de su ideología, la cual eligen libremente partiendo de su bondad o maldad innatas. El "status quo maligno" no se trata de analizar, ni explicar cómo ni por qué se producen ciertas injusticias: simplemente, pareces decir, porque unos son malos y tienen pistolas, y los otros buenos y no tienen donde caerse muertos.
K.L.:
¿Acaso el mundo no funciona así? Fernando, defiéndeme un poco, anda, que para eso siempre me has copiado!
F.L.A.:
Tristemente, los malos son los que mandan, porque el ansia de poder es exclusiva de las mentes abyectas. Las gentes buenas tan sólo quieren vivir en paz y con amor. Claro, luego las desigualdades sociales hacen que esa gente, que en el fondo es buena, se comporte como capullos. En mi cine, por ejemplo, se explica que el racismo o la insolidaridad entre las clases bajas se debe a situaciones de miedo a quedarse sin trabajo y sin hogar. Los rufianes, los zampabollos, son los ricos.
R.W.F.:
Ya. En vuestras pelis los pobres son siempre buenos, lo que pasa es que puntualmente se pueden convertir en capullos a causa de la presión ambiental. ¡Eso es una chorrada! Paradójicamente estáis relacionando dinero y moral: el poder corrompe, el dinero corrompe. ¿Entonces por qué ha de estar mejor repartido? ¿Acaso creeéis que todo el mundo debe convertirse en un mamón? Según vuestro discurso, el héroe lo es únicamente por lo que no tiene, cuando en el fondo envidia al poderoso y quiere suplantarlo. Esa disconformidad con el sistema y la lucha por cambiarlo sirve para explicar a Ché Guevara...pero tambien a Hitler o a Franco.
K.L.:
Efectivamente. La diferencia es que, para mí, el Ché es un héroe, y Hitler un villano. Punto.
F.L.A.:
De todos modos, yo no considero que lo que hago sea propaganda política. Soy un tío de la calle, muy humano, estoy más por el rollo de las personas desfavorecidas, denunciar todo lo chungo y buscar buen rollo para todos.
R.W.F.:
En ambos casos, lo que hacéis es más cercano a Spielberg que a Leni Riefenstahl, y no lo digo como piropo precisamente. Vuestro cine es una americanada, y seguramente el mío tambien.
F.L.A.:
Ya, lo que pasa es que tú eres guay, ¿no sabes?, eres guay porque estás muerto y eres gay y hacías cine de culto y Almodóvar te fusila todo en plan cutre. Así no vale.
videosguarrosgratis.blogspot.com
: No me gustaría terminar esta charla sin haceros alguna preguntilla. Fernando, ¿qué se siente al haber dirigido la peor película europea de todos los tiempos? Me refiero a "Princesas". Gente con criterio me ha dicho que "Familia" está muy bien, pero no la he visto, en cambio Princesas, ya te digo, me pareció bochornosa.
F.L.A.:
¿No te gustó? Vaya me entristece oír eso. Pretendía describir la situación de las grandes olvidadas de la sociedad, las prostitutas.
V.G.G.:
Me puse colorado viéndola, de lo mala que me pareció. Vergüenza ajena, es una ñoñería y una falacia, un film pijísimo y delirante. Ni siquiera hay que parodiarlo, es una parodia en sí misma. La tesis final de esa peli es: una prostituta no puede ser feliz, porque la sociedad le impide vivir como una burguesa. Hay diálogos increíbles, como la discusión entre la lumi protagonista y el vigilante jurado del aeropuerto. Tengo que decirte, Fernando, que seguramente eres un buen tío, pero eres muy tonto.
A tí, Reiner Weiner, quería preguntarte por qué en "La ley del más fuerte" todo resulta tan previsible, tan forzado y tendencioso. Todos los acontecimientos del film parecen tener sentido únicamente en la medida en que van empujando al obvio desenlace. Lo mismo se puede decir de casi todas tus películas. Bueno, mejor dicho, de TODAS tus películas.

R.W.F.:
Supongo que ese es el mecanismo arquetípico de la tragedia clásica y el melodrama canónico: por destino cósmico, torpeza de los protagonistas y un poco de injusticia social, todo termina siempre en el peor de los escenarios. Es ley de vida, soy pesimista, yo cuando hacía una peli, si no moría nadie no me quedaba tranquilo. Pero me gustaría dejar claro que, a diferencia de lo que hacen estos dos, en mi cine las personas son individuos y no simplemente “vehículos de desigualdades sociales”. Lo que no entiendo es por qué me has metido en una conversación con estos dos pringados.
V.G.G:
Tío, esta es la web 2.0, tengo mis prerrogativas! Además, lo que sucede es que anteayer me ví una de tus pelis y me pareció de una ingenuidad tremenda, el final por ejemplo es casi sonrojante, sin embargo me pareció muy valiente y vital. Creo que todos los fallos en tus películas se deben a que hacías todo con muchísima ansiedad, es algo que trasmite cada plano, la ansiedad, y ese es un sentimiento que conozco muy bien, lo de la vida invivible en hogares confortables, que es justo lo contrario de lo que hacen Ken y Fernando. Pero tranquilo, que ya tengo pensada una charla entre tú y Brendan Fraser, que es un actor que me encanta, y que le da cien patadas a estos dos mamarrachos.
R.W.F: ¡
Eso suena bien! Tengo ganas de charlar con Brendan, me encantó en “El hombre de California” y en “La momia”.
V.G.G.:
Además, voy a invitar también a Russ Meyer, que últimamente me tiene fascinado. Hasta ese post, entonces, feliz descanso,.


jueves, 19 de junio de 2008

casos particulares #2: joachim loew





























































































Hace unos días viendo la eurocopa, me quedé pillado ante un partido en el que el entrenador, vestido estupendamente, lucía un culazo precioso de los que me gustan. En cuanto pude me fui al google a investigar ese culo, esa camisa y ese corte de pelo, y el menda resultó ser Joachim Loew, seleccionador de Alemania, que por cierto es una selección que no me gusta nada.
El tipo es más bien feo, pero me encanta su estilo indie de toda la vida, con ese touch alemán entre vintage y tiradillo que siempre resulta muy estiloso. Según podéis leer aquí, no soy el único que se ha fijado en el fulano en cuestión, que en el singular mundo de los entrenadores (siempre gordos, feos, bebedores, malencarados, atorrentados y despreciables) debe sentirse totalmente fuera de lugar. Más de una vez le habrán llamdo maricón. Fijo.
Un entrenador indie es verdaderamente una rareza. De hecho, os recomiendo que leáis en El País los cuestioanarios que hacen cada día a un jugador de la roja: sus gustos empiezan en El canto del Loco y terminan en Estopa. Y viendo lo h-o-r-t-e-r-í-s-i-m-o que puede llegar a ser un millonario como Sergio Ramos (lo del anillo con sus iniciales king size no tiene nombre), queda claro que el estilo no se compra con dinero.
Ah! por cierto, yo de fútbol apenas sé nada, pero quiero creer que este año España va a hacer algo más que otras veces. Me gustan Iniesta, Torres, Senna y Puyol, creo que están a la altura de los mejores equipos del mundo.

martes, 17 de junio de 2008

¿post-humor?





































































Joaquín Reyes: Hola, soy Joaquín Reyes. Jeje

Will Ferrel: Hola, soy Will Ferrel.Jeje

Joaquín Reyes y Will Ferrell: ¡Bienvenidos a los Diálogos Socráticos de videosguarrosgratis.blogspot.com! Jeje. Jeje. Jeje.

J.R.: ¿Sabes qué, Will? Creo que ambos compartimos la condición de cómicos de culto a la vez que populares. Podemos hacer in the morning que los más distinguidos gafapastas se descojonen con nuestras gracietas, y ese mismo día por la tarde, matar de la risa a maromos white trash que no saben hacer una o con un canuto.

W.F.: Bueno no te pases querido Joaquín...tú por ahora no eres conocido más allá de los Pirineos, mientras que yo te triunfo lo mismo en el Hudson que en el Guadalquivir o el Mekong. Lo mío es un fenómeno más global, por así decir.

J.R.: Anda queeeee....desde luego no tienes abuela campeón. Pues ya que te pones en ese plan, te diré que tus pelis no me hacen gracia ninguna. Si acaso, un poco la de los patinadores (y eso, estando fumeteao y a golpe de martes por la noche, que no echan nada por la tele). El resto son una porcachada. Will, reconóceme que tus pelis son chorrazos...

W.F.:Ya estás con lo de "chorrazos". Pues macho, yo te recomendaría que te renovases un poco porque ya llevas demasiado tiempo con las mismas bromitas y palabritas y da un mal rollo que te cagas, me ha decepcionado mucho ver que te subes al carro de los humoristas españoles que a base de repetir una misma coletilla terminan por hacerse una carrera. Aún estás a tiempo de dejar el rollito ese del acento manchego, una retirada a tiempo te puede al menos permitir una cierta dignidad. Hace tiempo que no haces gracia, en realidad, has perdido completamente el interés y cada vez que oigo a alguien pronunciar esas cosas de "gambiteros, viejunos, gornú, rodabrazo, cañejas, gañanazo...", me digo "pues vaya, este se las da de guay por hablar como los chanantes cuando es la cosa más snob y ridícula, especialmente en Galicia donde el slang de los aldeanos es mil veces más potente". Además, la gente con cerebro, a los 16 años deja de hablar como los de la tele.

J.R.: Will, Will...me decepcionas, veo que no te enteras de nada: yo al repetirme lo que hago es parodiar a los cómicos que usan siempre las mismas coletillas, me río inteligentemente del humor español. Jordi Costa llama a lo que hacemos los chanantes "post-humor".

W.F.: Ahhhh ........Ya. Te veo venir. Es como los diseñadores de moda cuyos desfiles son una denuncia de la naturaleza frívola de la moda. Ese cinismo warholiano consistente en reírte de los que hacen lo mismo que tú para, sin dejar de comportarte como ellos, ponerte unos peldaños por encima, y luego en las entrevistas para el ID decir "soy pura posmodernidad". Eso es muy siglo XX. Pero estamos en el XXI, que lo sepas.Y ya no cuela. N-o t-e e-n-t-e-r-a-s, c-o-n-t-r-e-r-a-s.

J.R.: Porque tú lo digas. Que te den morcillas Will. Ayer me pillé en el videoclub la peli tuya de "Superstar" y me dio un asco que te cagas; hacer humor a costa de los nerds hoy en día con esa aproximación delirantemente convencional, me pareció vomitivo. Es el tipo de peli que hubiesen escrito los protagonistas de "Porky´s" o los guionistas de "Yo soy Bea", que no saben nada del rollo nerd porque nunca lo han sido. Viendo esa horrible peli, me dije a mí mismo: "Will Ferrel es el bluff más grande desde Babel". Fíjate, diría incluso que es peor que otras MIERDAS que has hecho como "Aquellas juergas universitarias" o "Elf", que no aguanté más de media hora. Porque es una mierda de peli.

W.F.: ¡Y dice eso alguien que tiene los santos cojones de escribir a veces para El País, que es lo más anticarismático que hay, y de anunciar bebidas y politonos utilizando los personajes de su programa! Joaquín estás defenestrado, eres un vendido y un treintaañero aburguesado. El programita aquel de La Sexta con Raúl Cimas era repulsivo, los dos improvisando en plan amiguetes graciosillos, qué lástima me das. ¡Pero si era peor incluso que el de Emilio Aragón haciendo el monas con los famosos!

J.R. : Eres un mierdas, te has pasado siete pueblos con eso que has dicho. Pues anda que tú, con aquella subnormalidad de "Más extraño que la ficción" que quería ser del palo de Charly Kauffman y era un megatruñaco en plan "Sexo en Nueva York" para lectores de Paul Auster. Lo puto peor.

(Entra Santiago Segura)

Santiago segura: EEEEhhhh!!! Coleguitas qué os contáis, amiguetes no os peleéis jejé, si los dos sois de lo mejor que hay, dos monstruos simpatiquísimos, anda vamos a tener la fiesta en paz, venga esas pajillas...

W.F & J,R.: Santiago...¡¡¡¡VETE A TOMAR POR EL CULOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!

(Entra El Gran Wyoming con El reverendo)

El Gran Wyoming: Hombre, pero qué es esto, estáis más alterados que Federico Jimenez Losantos en un desayuno en Ferraz, jeje. Por favor señores, compórtense, jeje

J.R. & W.F. & S.S. : Wyoming, guapetón, cójete del ganchete al reverendo del blues ese, y VETE A LA PUTA MIERDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!

J.R. & W.F. & S.S. & E.G.W.: jeje. Jeje. Jejeje. Je. Jejeje. Jejejejeje. Jeje.

Todos los santos han sido ahorcados





























Las más penetrantes manifestaciones artísticas de aquello que a finales de los 70 dio en llamar "cultura industrial" nacían de la voluntad de acercamiento al hombre en base a su fisicidad, intentando encontrar las tangencias entre los tribalismos atávicos del Hombre transhistórico, y el urbanita contemporáneo, paranoide y fálsamente lógico, que según esta aproximación despasionada y mecanizada no sería más que un producto biológico de un hábitat determinado. Fueron Genesis, Chris & Cosey (que yo sepa) los que se sacaron de la manga esa visión del ser humano como Producto, casi como un objeto, cuya moral sería ni más ni menos que el pacto social que garantize productividad, eficiencia y supervivencia. Idea deudora de distópicos como Orwell o Huxley que sin embargo proponía un desolador punto de vista sobre el cuerpo humano (reducido a fluídos, hormonas e impulsos de voluntad sólamente reproductiva) al que se pretendía trascender, jugando a "escupir a Dios en su cara", con actos de autoafirmación como la intersexualidad o la violencia: si el hombre estaba programado desde su código genético para la eficacia y la reproducción, la única de forma de trascendencia y de revolución consistía en actuar contranatura.
No obstante, esa generación no supo abstraerse lo suficiente como para eludir el tremendismo un poco naive derivado de tal punto de vista, con lo que a menudo las obras y performances de dicha "escena" a menudo pecaban de truculentos, morbosos y (paradójicamente) pasionales. La búsqueda del "shock" a través de la música no tenía mucho sentido cuando el punto de partida era negar la artisticidad y su valor (uno de los lemas de la época era "odiamos toda forma de música, especialmente l música negra"). Eran personas que renegaban de lo patético de su trivial humanidad recurriendo a la escatología y la provocación psicosocial, lo cual era un contrasentido respecto a la frialdad y detachement que asumían festivamente en su descripción de "lo que el hombre hace en el mundo".En el fondo, lo de la cultura industrial no era más que el futurismo llevado a la cultura juvenil posindustrial, con un toquecito de "dios ha muerto" y bla bla bla.

20 años despues, en Birmingham una serie de jóvenes apasionados por el salvajismo indolente y feroz de Thobbing Gristle & Cía. jugaban con sus Rolands y sus PCs para darle una nueva vuelta de tuerca al discurso industrial canónico. Eran Anthony Childs, Karl O´Connor, Petter Sutton, Ian J. Richardson, muchachos suburbanos de art school que dedicaban su ocio nocturno a las raves de Underground Resistance y sus tardes en casa a Faust, SPK y Fad Gadget. Afines al discurso de paisanos como Scorn y Napalm Death, crearon el sello Downwards y transformaron la relación con la música de toda una generación. Ya hablé de ellos en el primer y lejano "Iglú", así que resumiré su legado en la superación de todo nihilismo derivado de la ecuación "hombre=máquina" y lograron transformarla en el sonido de la verbena contemporánea: repeticiones, asonancias, chirridos, sonidos "encontrados", derivas tímbricas, catarsis física a través de letanías sadomaso y un sentido de la "fiesta" tan funcional y seco como pueda serlo la alimentación, la higiene o el sueño. Downwards parecía decir: "divertirse es una de las cosas que hace el ser humano desde un punto de vista zoológico; la fiesta es un rito social sin ninguna plusvalía emocional". Exactamente igual que vestirse, comer, defecar o competir. Otra caraterística del hombre como "entidad biológica". Lo que en los años 70 se utilizaba para provocar miedo y malestar (las repeticiones, ruidos metálicos, voces sin sentido, bombos maquinales) ahora eran reconvertidos en perverso y funcional audio para el homo ludens.Para Peter Sutton, alguien como Julian Casablancas nunca podrá trascender su esencia de "efímero gallito del corral".
He aquí algunos títulos de temas Downwards: Ritos. Padre nos quiere. Asbestos. Barrera de lenguaje. Amistad modelo. Educación dura. Pacto entre ejecutivos. Háblame. Aprende la lección. Enfermedad afectiva. Deja que tu cuerpo aprenda. Escena gay. Bautismo. Plaga de ángeles. Gimnasia. Comunicación. En Valencia.
Hubiese querido escribir un texto sobre Oscar Mulero, pero a fín de cuentas este dj ha significado para los pinchadiscos lo mismo que el sello Downwards ha supuesto para los músicos. Opino que Mulero es el mejor dj del mundo, y todo lo que pueda decir de el quedar ensombrecido por el escalofriante "sentido de lo musical" de sus mejores sesiones.